Unschoolers adolescentes y adultos 2018.



Hola todos !
Estoy formando parte de varios grupos de padres que educan en casa o que viven la crianza unschooler.
Allí una mamá de niños mas pequeños me propuso que les comparta sobre cómo es nuestra vida cotidiana, teniendo adolescentes y adultos en nuestra familia.
Y me preguntó entre otras cosas cómo viven los adolescentes este paradigma y qué piensan mis hijos sobre el tema.
Aquí va lo prometido, agradeciéndoles la paciencia y pidiéndoles disculpas por la demora en responder.
Sucede que como buena familia unschooler, los tiempos se dividen en varias diferentes actividades. Y no todas son programadas ni organizadas. Porque en muchos casos vamos surfeando a medida que nos llega la inspiración, tanto a Lucca como a nosotros los adultos.
Los que me conocen ya saben que si bien no me gustan los rótulos, unschooling sintetiza el tipo de vida y de crianza que experimentamos en casa. A saber, entre otras características, creemos en que el aprendizaje se da en cada experiencia vivida, en todo momento y lugar. Es una crianza libre de estructuras arbitrarias, natural. Donde respetamos los tiempos y cada etapa del niño y del adolescente, su impronta, sus intereses, sus necesidades, sus habilidades. Fundamentada en la observación conciente de los niños y adolescentes y su curiosidad y creatividad innatas. Con una presencia de los adultos que brinda espacios de intercambio y fuentes de conocimiento e inspiración de acuerdo al momento y sus necesidades. Crianza en la cual el conocimiento se logra en muchísimos casos en forma autodidacta, autogestionada, tanto por el aprendiz como por nosotros, sus padres. Proveyendo de recursos, acompañando, estimulando, intercambiando. Haciendo de su entorno una fuente permanente de contenidos, de reflexión, de consulta.
Hay mucho más para contarles, pero en principio aquí les dejo una parte. Seguramente en cuanto tenga otro hueco de tiempo iré relatando más historias para compartir. Porque tal vez estas palabras sirvan como disparador de nuevas preguntas, y allí estaremos respondiendo siempre desde nuestra mirada y nuestra experiencia y cómo nos funciona.
Nuestro grupo familiar está conformado por: dos hijos adultos, Gabriel de 27 (que vive en Olavarría) y Paulino de 24 años (que vive en Brasil). Lucca, de 13 años, desescolarizado a sus casi 9 años. Y Marcelo, mi compañero.
Cuando planteamos la idea, nuestros hijos mayores ya no iban al colegio. Uno de ellos con secundario completo y el otro incompleto.
Pero apoyaron y festejaron la idea. Y cómo!
Siempre vieron en Lucca condiciones que en los colegios no se valoran, una de ellas la inteligencia musical.
Y por supuesto, los dos mayores no simpatizaban con el colegio, desde 6to de primaria aprox. Con excepción en Gabriel de la música, arte que pudo desarrollar allí y Paulino con excepción del diseño, que también un poco pudo desarrollar allí.
Con una mamá muy pro jardines de infantes, colegios, etc. Comenzaban esas etapas con grandes expectativas y entusiasmo. Pero como ya habrán leído o visto por ahí, el colegio apaga todo entusiasmo, creatividad y motivación, en nuestra opinión hasta con las asignaturas presentes en los programas.
Les voy a compartir algunas historias cortitas para que puedan imaginar y trasladar a sus propias vivencias alguna de nuestras experiencias. Todas ellas nos han servido año tras año para confirmar nuestra decisión.
Cuando comenzamos el proceso de desescolarización (interior, principalmente) era una época donde cada tanto se reunían amigos de Gabriel (mi hijo técnico geógrafo matemático y músico) con sus zapadas y sus charlas entre amigos. Y a veces nos tocaba en casa. Y debo confesarles que de verdad lo disfrutábamos mucho, tanto Marce como Lucca y como yo.
Así que cuando fue el primero de esos encuentros luego de desescolarizar a Lucca, se quedaron sorprendidos para bien. Y preguntaban muy interesados, y a cada información a sus preguntas más aprobaban y nos felicitaban por la decisión.
Esa noche, Lucca muestra su sable de star wars, y obvio lo probaban todos (gente de entre 18 y 22 años). Luego la máscara de Darth Vader, y cuando aparecen los lego star wars…. Uno dice: ah no ! Pero este chico tiene tooooooodo ! Yo quiero vivir acá ! No va al colegio, tiene todo de Darth Vader, qué genial !
y acabábamos de comprar su primer violín, y adivinen qué…sin haber tomado ninguna clase, estuvo zapando con Gabriel y sus amigos.
Y la verdad es que siempre nuestros hijos mayores apoyaron, desde sus experiencias, y desde el sentido común. Compartiendo la buena nueva con sus amigos y compañeros, casi diría con cierto (no me gusta la palabra) orgullo.
Luego, Pauli tuvo un intento, y otro y otro más, de terminar su secundaria. Es que su papá (los dos mayores son fruto de una pareja anterior a Marcelo) como militar y en ese momento estudiante de derecho(hoy abogado), sostenía el famoso mito de: para un trabajo mas o menos decente tenés que tener por lo menos una secundaria. Como si “decente” fuera cualquier empleo mal pago, bajo relación de dependencia, en negro, aprovechándose de la falta de creatividad de todo jovencito de 18 años para gestionar su propio ingreso sin depender de un “jefe”.
Luego desistió, la última vez fue este año. Viviendo en Mar del Plata. Y esta personita, con miles de habilidades y conocimiento (en su mayoría autodidactas) y muy decepcionado por la falta de trabajo, recibe el llamado para trabajar de una bella actividad que lo apasiona desde hace unos cuantos años: fotografía. Hoy es fotógrafo de un hotel en el norte de Brasil, a 50 mts del mar. Así fue que pasó de ser un desempleado argentino viviendo en Argentina a una vida hermosa, con el trabajo de sus sueños, en un lugar paradisíaco. Y sin título secundario ! Con el aval de su conocimiento y su experiencia como requisito válido.
Disculpen si es un poco mezclada la variedad de temas que estoy tocando. Es que si quisiera editar esto no termino más de cumplir con lo prometido !
El motivo más importante de la decisión de desescolarizar a Lucca:
Por supuesto su alegría y paz en primerísimo lugar. A esa conjunción, junto con la salud yo le llamo felicidad.
El nuestro no es un caso de niño superdotado, que se aburre en el colegio por estar un escalón o varios más en su coeficiente intelectual. O de aquellos genios que hacen una facultad a sus 11 años.
Ni tampoco el de un niño que por falta de capacidad no aprobaba materias.
Es un niño, hoy adolescente, común y corriente. Proveniente de una familia común y corriente, urbana.
Más bien es una persona que no era feliz perteneciendo al sistema escolar. Por varios motivos sociales (del ambiente, no de Lucca) y de contenidos. Todo eso lo puedo afirmar dadas largas charlas con profesionales: neurólogos infantiles, psicopedagogos, psicólogos, fonoaudiólogos, que confirmaron nuestro instinto y nos sacaron alguna idea que se nos cruzó de que podía tener algo de “especial”, etc). Cuando ustedes crean necesario les desarrollaré sobre estos temas específicos. Aunque prefiero hablar de los por qué sí vivir “unschooling” en lugar de los por qué no de continuar dentro del sistema educativo actual.
Por otro lado no nos interesa remarcar cuánto más sabe nuestro hijo que los niños escolarizados. Es que no fomentamos la competencia, sino la suma de voluntades y saberes para completarse la personas, unas con otras.
Igualmente apenas dejar el colegio, Lucca comenzó a expresar demandas que estamos seguros de que no son las comunes dentro de los grupos de niños que asisten a colegios.
Una de ellas fue aprender buceo. Pues allí fuimos, a por clases, talleres o lo que surgiera. Y así fue que tomó un curso para niños de esa edad. Luego el paso siguiente: lo que ellos llaman “mantenimiento”. Actividad que por diferentes circunstancias de nosotros, los padres, hoy por hoy está suspendida hasta que juntos encontremos el huequito para retomar.
Otra fue aprender violín. Y surgió de la forma más inusual…. Gracias a la música que le gustaba, del videogame “Assassins Creed Pirates”. Así fue que asistió a clases desde sus 9 hasta sus 12 años. Durante 3 años, en los cuales aprendió a ejecutar aproximadamente 20 piezas musicales, entre las cuales están incluidas algunas obras de Johann Sebastian Bach. Además de lectura musical. Y sus clases eran de 30 minutos semanales !
También fue un tiempo a escultura, hasta que se aburrió un poco, tal vez porque había dibujo, collage, etc y tal vez lo que él quería era modelar. Y como muchos ya saben, en su mayoría las personas que se dedican a la enseñanza no suelen saltear ningún paso. Y aparentemente en este caso modelar sería el último escalón de un proceso del cual se debe seguir un orden. Lo que yo llamo “mentes escolarizadas”. Ojo, una chica super amorosa, de la cual no tengo ninguna queja.
Esta semana comienza tennis, porque en verdad estamos bastante sedentarios y con Marce nos hemos propuesto cambiar un poco eso en la medida que vaya fluyendo.
En verdad como familia unschooler una condición que se da es que todo lo que pensamos, decimos y haceos recae directamente sobre Lu. Con lo cual no nos gusta estimular con actitudes que nosotros mismos no tenemos.
Por ejemplo, si un día nos lo pasamos en casa, en pijama, viendo series, o dedicandonos a algún hobbie, no le exigimos que realice sus tareas de colaboración cotidianas. Con eso me refiero a que si hacemos fiaca, sin ordenar o limpiar tanto, él también tiene la libertad de hacerlo. Y cuando nosotros emprendemos obligaciones, del tipo que sea, él también lo hace.
Hay límites, por supuesto. Los mismos tienen que ver con preservar y mejorar cada día la salud emocional, mental y física de todos y cada uno. Dentro de la salud emocional creemos firmemente en una lista de consignas a la hora de vivir y convivir, de las cuales puedo mencionar algunas y seguro me olvido de otras.
Comer y vivir saludablemente.
Colaborar y ser solidarios unos con otros.
Las decisiones de todos las tomamos papá y mamá. Por supuesto las que creemos convenientes las conversamos entre todos aunque la decisión final recae sobre nosotros.
Ser educados, respetuosos, considerados y amorosos para tratar a las personas dentro y fuera de la familia.
Hay límites, pero nunca son arbitrarios. Siempre van en coherencia con lo que pensamos o vivimos.
Ser flexibles y abiertos. Se trata de estar abiertos a los cambios de hábitos cuando sean necesarios para mejorar en algún aspecto nuestra salud (cosa que a veces a Lu le cuesta un poco).
Y ahora gente linda me despido, dejando temas pendientes. Como la tecnología en nuestras vidas, las lenguas extranjeras, las relaciones entre pares y con diferentes edades o etapas madurativas.
Un abrazo enorme para todas y todos.
Gracias por leernos!

2 comentarios en “Unschoolers adolescentes y adultos 2018.

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