El origen de la toma de nuestra decisión.


Hola amig@s !!

Hoy quiero presentarles la historia de como, desde cuando y por qué estamos experimentando la crianza unschooler.

Nuestra vida no es rutinaria (nunca lo fue, solo que ahora lo prevemos). Por ese motivo los capítulos de esta historia, se verán siempre condicionados al resto de nuestras actividades cotidianas. Entre otros motivos, porque muchas veces aparecen temas del día, o descubrimientos de meses o años atrás que llegan a mi en el día y suelo compartirles tanto la noticia como mi visión sobre el tema. También porque algunas de nuestras actividades acostumbro mostarrlas y contarlas aquí.

Podrán ustedes ir viendo las fechas en que fui realizando diferentes bosquejos, hasta hoy, 16 de noviembre que decido publicar. Sin tiempo de escribirles más, pero pensando que para empezar ya encontrarán bastante material para que aquellos que no nos conocen puedan tener una idea de cómo nosotros fuimos evolucionando en cuanto a paradigmas educativos, individualmente y como familia.

No soy muy pro, como dicen los chicos, en la utilización de las herramientas de una página, así que lo que haré será ir agregando a esta misma entrada cada pedacito que vaya escribiendo. Por eso es que iré compartiendo en nuestra fanpage de facebook la nota completa hasta donde llego cada vez que publique. Ustedes verán en qué capítulo quedaron la vez anterior y retomar a partir de ese punto.

He logrado hoy, 24 de febrero de 2016 finalmente encontrar el tiempo para, al menos de a poco, ir contándoles en primera persona cómo llegamos a este punto de nuestra vida unschooler, por ponerle un nombre sencillo y sintético a nuestra experiencia y forma de crianza. Su traducción sería “no escolarizado”, pero abarca mucho más, de lo cual en otro artículo les voy a detallar.

Como será un relato bastante minucioso, voy a ir creando capítulos. Esto me permitirá ir sumando historias en forma gradual. Sucede que en mi tiempo de madre unschooler están paradójicamente contemplados los imprevistos, los cambios, que muchas veces llegan por sorpresa.

Los invito a que pregunten libremente aquello que les provoque curiosidad y con mucho placer voy a responderles. Como es una enumeración de eventos, intentaré omitir opiniones sobre alguno de ellos, y por eso, además de las que ya vertí en entradas anteriores, continuaré dando el punto de vista de mi familia y el mio personal en futuras notas.

Para relatar cronológicamente, iré mencionando primero esas etapas donde algo hubo, siempre, que hacía sonar mi alarma interna, cuando se trata de experiencias mias personales.

Con todo esto, la lectura de esta entrada tendrá un suspenso extra para mi y para ustedes, entre capítulo y capítulo.

Por supuesto les debo y quiero agradecer la compañía de quienes lean esto. Así como también agradecer a quienes saben que son mis referentes en esta vida desescolar. Todos ellos tienen páginas y blogs que están compartidos en el sector destinado a los sitios que sigo. Seguramente muchas de mis ideas están formadas por algo que leí, vi o escuché de ustedes, lo tomé y transformé para nuestra nueva vida. Aquí ya estamos hablando de uno de los principios básicos del unschooling: todos aprendemos de todos. Es un principio que hace bastante lo tomo para la vida en general y los vínculos en particular.

Capítulo I.

Algunos indicadores que hoy veo más claros que en su momento, dando una mirada hacia la infancia y juventud de cada miembro de la familia, incluyéndome.

A quienes no nos conocen, debo informarles que somos una familia compuesta por cuatro adultos y un niño. Nuestras edades son: 52, 46, 26, 23 y 11 años.

Deseo aclararles que muchas de las visiones y experiencias no las hemos vivido solamente dentro de los ámbitos escolares a los que hemos pertenecido desde los años ´70. Sino que también conocimos experiencias de personas cercanas dentro de esos ámbitos, pero además en situaciones extra escolares, nuestras y de conocidos y amigos. Todo esto nos sirvió de base para un cambio de paradigma educativo. Aunque luego fue abriendo puertas para otro cambio de visión en cuanto a temas que no solamente tienen que ver con la forma de educación. Por ejemplo la crianza integralmente responsable. Eso incluye decenas de temas, como por ejemplo, la forma de alimentarnos, de consumir, de contribuir al cuidado del planeta, etc.  Y muchos ejemplos más.

  • Desde mi secundaria, ya me hacía ruido eso de “tener que” estudiar materias que no me iban a servir en toda mi vida, de acuerdo a lo que yo decidía que me iba a interesar como medio de vida, o como carrera. Por supuesto que en aquellos años (y aun no ha cambiado en muchos casos) se creía que las personas estudiaban para prepararse para el futuro. Y como ya todos sabemos, el futuro es incierto. Así que por lo tanto, estudiábamos “por las dudas”; “porque te puede servir algún día”; “para defendernos”; “para ser alguien”; “para ganar más dinero que aquellos que no lo hicieron”; “para saber”; “para tener cultura general”; y muchos etcétera ridículos más (visto hoy). ¡Craso error! Con toda mi investigación de estos dos años y medio, puedo afirmarlo con énfasis.
  • Marce no hizo la etapa secundaria y trabajó desde sus 10. No le gustaba estudiar. Hoy lleva adelante un negocio solo, por supuesto con los correspondientes conocimientos de contabilidad y matemáticas que eso requiere, por no mencionar socialización, diplomacia, paciencia, etc. Pero además tiene conocimientos sobre electricidad del automóvil, que puso en práctica cuando lo necesitó como medio laboral. Y es un hombre con enorme bagaje cultural, ni más ni menos que lo que él decidió aprender en cuanto a vocabulario y conocimiento sobre diferentes áreas de la mal llamada cultura general. ¿Medios? Lectura, audiovisual, apasionado por los crucigramas y los juegos de ingenio. Es una persona con gran gusto y curiosidad por diferentes áreas: cine, arte, arquitectura, historia, tradiciones, naturaleza, cocina, espiritualidad y un largo etcétera. Con él podés hablar de lo que sea, pues sin ser un experto, nada impide que sea interesante el intercambio con él. Hoy también es conocedor de temas sobre pedagogía y crianza.
  • Otro punto muy claro de ver hoy son las fallas (por no decir fracasos) que surgieron durante la escolarización primaria y secundaria de Gabriel y Paulino, mis hijos mayores. Con ellas, la decadencia del sistema y de la sociedad respecto a como uno la quisiera ver, con cada vez menos humanidad y vocación de muchos docentes. Sin olvidarme de la enorme lucha de otros docentes y padres, lamentablemente sin resultado alguno. Toda esa circunstancia, sumada a todas las fallas de infraestructura, organización, pedagogía, y con recursos casi inexistentes.
  • La llegada de Lucca y su pseudo diagnóstico por parte de la directora del jardín en el que asistió en sala de 3 seguido de una persecución feroz apoyada por una psicopedagoga con la que dimos al principio, quien faltó a la ética profesional.
  • El paso por el colegio donde asistió desde sala de 4 hasta su desescolarización, donde durante jardín y primer grado fue muy feliz (creo). Luego de esa etapa, yo tenía que estar detrás de la tarea de mi hijo, detrás de sus maestras, de las maestras de apoyo escolar cuando asistió, de las charlas con directivos, docentes y psicopedagoga. Allí, se mostraron con bastante humildad, aceptando su falta de preparación en cuanto a ciertas vetas que veían en mi hijo (a veces erradas) y otras que a simple vista no poseía, aunque luego de la charla conmigo y de la observación del nene salían a relucir. Me refiero a las particularidades de cada ser. Esas que a veces pueden surgir con padres presentes en la vida de un niño, cosa que es muy difícil lograr con un pensamiento capitalista e individualista en el que la mayor parte de los padres estan inmersos. Todo eso para brindarles herramientas, por ejemplo ideas de cómo se conectaban con Lu sus fonoaudiólogas, psicólogas, psicopedagogas de turno, su neurólogo y nosotros, acá, en casa, con los mejores resultados. Más rápido de lo esperable.
  • Las experiencias sociales, donde no faltó ver y a veces padecer “camarillas”. Es decir, uno que incita a varios que no compartan con otro (solo por tenerle celos y hasta envidia). Donde sus campamentos fueron aburridos (¡hay que ser apática para permitir que un nene de 6 y luego 7 años se aburra en un campamento! ¿Verdad que hay mil formas de acompañar para hacerle más divertido el día?) donde hubo quienes querían hacer despedir a una maestra porque les daba momentos de relajación y respiración profunda, les hablaba de ser más amorosos y percibíamos que intentaba llevarlos a su ser espiritual…etc.

14 de octubre 2016.

Capítulo II.

A partir de ahora, voy a contarles todo lo que hemos visto y experimentado desde aquel (parece muy lejano) abril de 2014.

Ocurrieron mil eventos que trataré de contarles en forma prolija, para que pueda verse claramente nuestro cambio de convicciones y de vida, que sentimos es hermoso y lleno de sorpresas, aprendizaje y desafíos todo el tiempo.

Voy a ir de a poco, completando estas palabras de nuestra vivencia, intentando ir en forma cronológica, porque la verdad es que desde ese día, antes inconcientemente y ahora muy conciente, mi principal objetivo es vivir lo cotidiano como si fuera mi carrera (entiéndase carrera como aquello que nos brinda conocimiento que buscamos movidos por la pasión por un tema que nos lleva a especializarnos en él). Acentuando el enfocarme en el aquí y ahora. Y eso, sigue siendo un desafío constante para mi, porque soy una persona ansiosa. Lo descubrí hace poco y estoy trabajando en eso.

Así que ahí vamos:

Capítulo III.

En general no somos muy madrugadores, Lucca y yo, y el estilo de vida que llevamos así nos lo permite.

Pero un día de abril de 2014, no sé por qué cuestiones de la “causalidad”, estábamos en el negocio por la mañana. A la tarde debía ir al cole. Y aprovechamos para buscar recursos que sirvieran para acompañar la explicación del tema “números romanos”. Por supuesto, también ejercitación. Sucede que en el cole se encargaron de darles los signos: I; V; X; L; C; D y M, con su correspondiente valor, y ejercicios.

Con todo eso, Lucca llega sin explicación alguna (al menos es lo que dijo y yo le creo). Obviamente sabiendo “nada” sobre el tema. Aunque desde un principio lo entendió rapidísimo una vez que le expliqué las equivalencias.

Así que mientras yo programaba cómo explicarle, ejercitar y hablar con sus seños de apoyo escolar y darles alguna orientación, llega Edgar, un proveedor de Marcelo a quien jamás había visto. (Siempre venía de mañana, con lo cual solo nos conocíamos de nombre, por escribir constantemente recibos y papeles con el nombre de su empresa. Por eso jamás nos habíamos visto en 10 años que hace que ayudo a Marce. Ahí está la “causalidad”).

En la charla, tomando mate, estábamos Edgar, Paulino, Marce y yo. Lucca viendo pelis en la compu. Hoy lo recuerdo como una foto.

Por supuesto, estando Lu presente llegamos muy rapidamente al tema: qué edades tienen tus hijos. Me respondió 9 y 6, si mal no recuerdo. Y por supuesto, cuando dijo 9, le comento: -¡ah! ¿También estarán renegando con la falta de explicación de las maestras? Y con el de nueve años con el tema números romanos ¿o ya lo pasaron? A lo que él me respondió: No, mis hijos no van al colegio. Obvio yo interpreté “no están yendo”. Y se me pasó por la cabeza que estuviesen transitando alguna eruptiva, aunque era raro porque no era pleno verano. Recuerdo que en época de Gabriel y Paulino, tuvieron varicela juntos un diciembre, ya pleno calor. Así que le pregunté alegremente: -¡Uy! ¿Justo los dos con alguna gripe o qué pasó? Y a eso, finalmente Edgar me respondió: – No, mis hijos “no van” a la escuela… Así que, amigos, en mi cabeza hubo un ¡CHAN…!

A  partir de ahí, mis ojitos habrán dado mil vueltas, mirado a Marce con pasión y complicidad, titilado y saltado de sus lugares. Hasta me animo a decir que debo haber puesto cara de loca alegre. Y empecé el bombardeo a ese pobre hombre. Que desde cuándo lo hacían, que cómo lo habían decidido, que si era legal. Y esto último, por cierto, me importaba bien poco pues ya me las arreglaría. Como me las arreglé en diferentes circunstancias dentro del sistema escolar para salir de las generales. Con distintos objetivos, por ejemplo: de hacer feliz a mi hijo allí dentro y efectiva su educación desde que Lu comenzó su sala de 3. Un ejemplo de ello es cuando en segundo o tercer grado, Lucca se super embolaba de copiar, y siempre dejaba tanto los textos largos como las instrucciones para actividades por la mitad. Por supuesto que sabía resolver todo! Lo conversé con su neuropediatra y me dijo: -Que le hagan fotocopias y él resuelva. ¡Y sí ! Así de simple amigos: ¡Sentido común! Y por supuesto allá marché con papel en mano, ante cero resistencia de las maestras…creo. Es que siempre fui una convencida de que aquí, en esta Argentina, uno tiene que hablar, pedir, para que no se lo tome dentro de la gran masa que flota en una gran nube de desidia y conformidad, casi como anestesiados. Otro ejemplo son las reuniones memorables que poníamos como idea y hacíamos en casa con diferentes excusas para alimentar el compartir, la amistad. Despedidas de quienes se cambiaban de cole, halloween, veranitos de pileta y cosas ricas, mate, etc. Porque oh, casualidad! Éramos “los únicos que teníamos lugar” (hoy agregaría: en el corazón).

Por supuesto por mi cabeza pasó en un solo segundo todo esto y más: – ¡Eso es lo que siempre hubiese querido de saber que acá se podía !! ¡¡Tengo que googlear sobre el tema!!! Tengo que hablar con Marce. ¿¿Lucca querrá ?? ¡¡Quiero llegar a casa para meterme de cabeza en la notebook y exprimir todo lo que haya !!

Y así fue. Ese mismo día emprendí mi búsqueda. En este punto trataré de hacer memoria para contarles qué, cómo y cuando fui descubriendo. Opté por el material que encontraba en español, sin descartar lo que había en inglés, solo que quería orientar el camino hacia lo que se podía en nuestro país.

Para quienes no me conocen, no es obvio que pensé en emprender una educación homeschooler, sin saber su nombre aún, ni la diferencia grande que existe con la crianza unschooler. Tanto en sus valores como en la práctica. Ésto porque siempre fui muy “almita docente”, curiosa, de esas personas a quienes se les da muy bien transmitir lo aprendido. De hecho lo ejercí con apoyo escolar en todas las materias incluyendo de inglés y dando cursos en casa para niños y adultos, también de inglés. Además ejercí la docencia con niños y adultos dando clases de danzas folklóricas tradicionales y de proyección. De más estaría decirles a quienes sí me conocen que me encantaba ayudarles con la tarea a mis tres hijos, durante su primaria. Pasa que durante su secundaria tenía la convicción de que no “debían” necesitar ayuda. Juro que no me di cuenta de que con esas ideas estaba remando contra la corriente y colaborando con el fracaso escolar de mis dos hijos mayores. Hoy en día sé las causas, por cierto muy naturales y normales de su desmotivación de aquel momento. Las causas de por qué pensaba así harían demasiado larga esta historia, así que por supuesto se las voy a contar, pero en una entrada independiente a esta.

Una de las primeras cosas que encontré fue un material con Paula y Silvana juntas, en un programa de cable, que si buscan en youtube van a encontrar muy fácilmente. Allí contaban como fue el proceso en sus casos, ocurrido hacía un par de años. Me sentí identificada con ambas por diferentes factores, lloré y reí con ellas. Fue muy movilizador y marcó un antes y un después.

A partir de allí las googleé, seguramente encontré sus facebook y sus páginas. Me las tragué, leía hasta la madrugada. Me levantaba y seguía leyendo, investigando, sacando datos y respondiéndome preguntas. Tuve una larguísima charla telefónica con Paula, que hoy en día sé que hubiese sido igual si llamaba a Silvana. Sucede que las edades de Rita y Toti son más cercanas a la de Lu que la edad de su hija, y eso me llevó a la consulta con Paula. Quería saber todo, pobre Paula, y ella me respondió eso y mucho más. Estaba tan apasionada con su vida desescolar, que como buena gente que es tenía muchísimas ganas de compartir esa felicidad, y la verdad, le quitó a Marce todos los fantasmas y miedos que tenía en esa sola charla, altavoz de por medio. Sucede que yo leía y miraba videos sobre el tema todo el día, pero él trabaja en el negocio y por supuesto que lo que yo le transmitía era poco. Lo tenía asimilado para mi, comunicarlo todavía no era tan fácil.

Asimismo poníamos en marcha todo lo referido a armar la casa, una rutina, bajar e imprimir recursos de lengua y matemáticas para empezar, y Lucca feliz de no ir más al cole. Porque se lo preguntamos, pensando que por algunos amigos preferiría quedarse, a pesar de que le explicamos que tranquilamente podía seguir viéndolos. Eso entre comillas, porque la realidad era que solo los veía en el colegio diariamente, había muy poca “verdadera” socialización con sus amigos del cole y de otros ámbitos, a pesar de nuestra gran predisposición a invitar a casa y a salidas, que se fueron diluyendo frente a muchas negativas a la hora que proponíamos.

La suma de mi alma docente y la experiencia en trabajar con mis hijos, eran suficientes para pensar en homeschooling y creer que iba a tener éxito.

¿Yo? feliz de convertirme en docente de mi propio hijo. Apasionada por darle sus clases llenas de mi amor. Ya tenía muy aceitado el apoyo escolar para Lucca en casa, funcionar como guía de sus maestras a la hora de plantearme temas que nunca tenían que ver con el rendimiento intelectual de mi hijo sino con tiempos y ganas de mi hijo de trabajar en diferentes temas o formas de abordarlos, y orientar a sus maestras de apoyo escolar sobre sus particularidades. Que por supuesto hoy en día sé y sostengo muy firmemente que todos los seres humanos del mundo las tenemos. Además, estoy convencida de que todas las personas e instituciones que pretendan “enseñar” algo deben contemplar esas particularidades y adaptarse rigurosamente a todos y cada uno de sus “aprendices”.

Luego di con Silvia Cacchia y su curso de Charlote Maison. A su vez iba viendo que a Lucca, mi -“Bueeno, ahora…vamos a hacer tarea en caaasa”, no le causaba ninguna gracia. Prácticamente como ir al cole, o apoyo escolar, o la tarea en casa en épocas de escuela. Y ojo, que no era más de media hora con buena predisposición. Porque a esta altura todos ya sabemos que lo que intenta trabajarse en el cole durante cuatro horas, en casa se puede resolver mucho más eficientemente en menos de una.

Y el curso, sumado a la observación cuidadosa, conciente y comprometida de mi hijo, me llevó bastante rápido a darme cuenta de que el homeschooling no era para Lucca. Primero, por su personalidad. Luego por nuestro estilo de vida. Y por último por la personalidad de Marcelo y la mia. Aunque ya damos por descontado que si es para la salud emocional de nuestro hijo estamos dispuestos a cambiar lo que sea. De hecho hace unos años lo hicimos, cuando tuvimos que utilizar ciertas estructuras diarias.

Sucede que en mi opinión el homeschooling requiere de un orden y unas estructuras bastante rígidas que deben existir, aunque a la vista de algunas personas sean muy flexibles. Yo diría que es una forma de educación, y como tal, muy eficiente en ciertas personas y familias, teniendo en cuenta sus particularidades.

En cambio, considero que unschooling es una forma de crianza natural, que por definición no admite forzar nada. Justamente porque la Naturaleza no desarrolla sanamente forzándola. Así que toda esa data nos sirvió como guía de qué no hacer en nuestra familia.

En ese momento, comencé a destilar dentro de lo que ya venía investigando, info sobre unschooling. Y ahí comienza el real y duro desafío: desestructurarse. Con todos los miedos y terrores que conlleva tal empresa para una persona como yo: muy MUY estructurada, MUY escolarizada, MUY maestrita, MUY de blanco o negro, y poco amiga de lo alternativo a los sistemas.

Entonces comenzaron a aparecer los videos de André Stern. Los fragmentos de su libro “Yo nunca fui a la escuela”… ¡Y madre mia! ¡Qué universo maravilloso! Ahí encontramos la llave del verdadero camino. Y en ese punto me di cuenta de que la condición para que ese camino sea real, auténtico, desde lo profundo del ser, era que debía trazarlo yo misma, y cada familia hará lo propio. Debería hacerlo con los recursos que encuentre, basada en la observación pura de mis necesidades de desarrollo como mujer, mamá, esposa, hermana, amiga, hija. Y el de Lucca, decanta que debía trazarlo él mismo (da terror, ¿no?). Así como el de Gabriel y el de Paulino también cambió de color para mi.

A partir de ese momento, un hito que implica algo que no me era natural en cuanto a acompañar a mis hijos en el camino del conocimiento: APRENDER A CONFIAR. Y lo escribo en mayúsculas porque estoy convencida de que es la mayor condición para lograr la armonía. Porque a partir de ese momento, mi responsabilidad será otra totalmente diferente. Igual que la de Marcelo. Ahora esa responsabilidad será la observación conciente y pura de sus necesidades, anhelos, habilidades, sueños. Y acompañar con los recursos que yo, o nosotros los miembros adultos de la familia podamos tener y que él pudiera carecer. Ahora el aprendizaje será en cada minuto de nuestras vida. De cada experiencia, de cada intercambio, de cada ser, de cada entorno. Y ese aprendizaje sabemos que habrá nacido únicamente del deseo y la necesidad de aprender. Movido por infinitas motivaciones, enriquecido por antiguas y nuevas habilidades. Nunca de algo impuesto, ni por los padres, ni por los ancestros, ni mucho menos por un sistema que como lo conocemos está obsoleto a pesar de lo nuevo que es, en relación a la civilización.

Otro día recordé cuando vimos la peli de Temple Grandin, creo que se llama “Yo pienso en imágenes”. Yo la había visto en la Facultad de Psicología una año y medio atrás, carrera que no completé pero que me apasiona hasta los huesos. El ver esa peli también fue un antes y un después. Por supuesto les propuse verla y aceptaron. Hubo varios momentos en que toda la familia, mejor dicho los cuatro mayores, hemos tenido la misma frecuencia emocional frente a la pantalla, y uno de ellos fue viendo ese film, en el año 2012. La reacción: lloramos todos. La recomiendo fervientemente.

Otra vivencia de máxima emotividad fue ver “La educación prohibida”. También, primero la vi yo y luego lo hicimos en familia. Y les confieso que todos y cada uno de nosotros cinco nos sentimos identificados en muchos fragmentos de la peli. Pero eso fue más adelante, cuando ya habíamos hecho efectiva nuestra decisión. Es una obra genial, clara, simple pero muy profunda, y en nuestro caso: emotiva. También la recomiendo fervientemente.

Capítulo IV. Aquí terminaremos la entrada.

Hasta aquí, les presenté la mayoría de las bases de por qué empezamos. Luego, en otra entrada, voy a ir contándoles nuestros comienzos.

Si bien les comenté que iba a escribirles todo en esta sola, me pareció más apropiado y prolijo separar los motivos y eventos de por qué y como tomamos la decisión, de la historia a partir de optar unschooling y cómo lo estamos transitando.

Sepan disculpar cierta desorganización, les vuelvo a recordar que no soy escritora. Solo solo una mamá que desea compartirles sabiendo que a muchas personas les servirá de ayuda. Y a otras para tal vez ver que no están solas en su forma de pensar, a veces identificándose en los hechos de nuestra experiencia.

Nuevamente, gracias por leer, por sus comentarios y su cariño.

¡¡ Hasta la próxima entrada !!

2 comentarios en “El origen de la toma de nuestra decisión.

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