Una carta. Desolación. Como muchas.


“¿Quién es el discapacitado, mi hijo o aquéllos que no lo quieren integrar?”

Esto es un grito desesperado de auxilio a quien pueda ayudarnos. Tengo 40 años y soy madre de cinco chicos. Uno de ellos diagnosticado con TEA (Trastorno de Espectro Autista). Tiene 9 años y asiste junto a sus hermanos a la escuela Normal Superior Florentino Ameghino EPP N° 33, de Luján, provincia de Buenos Aires.
Asiste a esta unidad académica desde la sala de 5 años y los problemas empezaron cuando el empezó la Primaria. La directora hizo hasta lo imposible para sacarlo de la escuela. De hecho, hizo que perdiera dos tratamientos.
Hoy él está en cuarto grado, con un proyecto de educación especial de la escuela 502 “Rayito de Sol”, de Luján, y tiene una acompañante terapéutica.
Las autoridades de la escuela hacen de todo para sacarlo, llegando a límites impensados e irracionales. En 2013 la directora de la escuela nos denunció penalmente por abuso y abandono de persona. La causa fue cerrada y hoy ella tiene fecha de juicio por “calumnias e injurias y abuso de poder”.
Ese mismo año fuimos amenazados, en noviembre, por el esposo de una docente: “Si no sacábamos a nuestros hijos de ahí terminaríamos mal”, nos dijeron. En 2013 mis hijos dejaron de asistir a la escuela un mes antes de terminar las clases. Dado que los inspectores decían no poder garantizar la seguridad a los menores en la escuela. Todo esto fue denunciado ante el Ministerio de Educación de la Provincia en abril de este año, pero al momento de escribir estas líneas seguíamos sin respuesta. La escuela nos demora todo, incluso papeles que son para la obra social. Esto perjudicó el cobro de la acompañante y compromete el año escolar de él, dado que sin acompañamiento no puede asistir a clases. El es un ser hermoso, diferente a todos, único en ternura y pureza. Sus compañeros lo quieren. Los docentes, no.
¿Quién es el discapacitado, aquéllos que no lo quieren integrar, que lo rechazan o él, que no es como ellos?
Lorena Bijarra
nico_ezequiel17@hotmail.com

Un comentario en “Una carta. Desolación. Como muchas.

  1. La carta fue dirigida a un periódico argentino.
    Este sitio es nuevo todavía, luego iré compartiendo más casos de los que nos contactan a nuestra página de facebook.
    Pero la verdad es que no es el primer caso que conozco.
    Muestra más de lo mismo: tristeza de un padre por un hijo, y falta de contención del estado y de la propia sociedad.
    Porque seamos sinceros, si nos unimos podríamos hacerle frente a las ideas descabelladas, a la burocracia y a la falta de humanidad de las personas que integran los sistemas.
    ¿No les parece?

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