Conocimos la casita de Longchamps !


CASITALuego de año y medio de investigación por todos los medios posibles, nos hemos propuesto comenzar a salir una o dos veces a la semana a conocer diferentes ámbitos, grupos, personas. Ir a lugares al aire libre. Andar en bici. Tirarnos en el pastito y simplemente, charlar entre nosotros.
También llegó el momento de concretar las tan pospuestas visitas y reuniones.
Motivos para posponer, miles, justificados y no tanto. Pero pesan mucho mas los motivos para realizarlas.
Hay un lugar, en zona sur del GBA. Hace tiempo yo sabía algo de sus actividades, red social mediante. También sabía cuan lejos es de casa, cuarenta y cinco minutos de viaje en auto.
Pero ayer sábado, luego de que Marce cerró, emprendimos la aventura.
Tenemos una familia amiga en común que ayer no podía ir. Nos armamos de coraje y nos entregamos a viajar un rato y ver qué pasaba. Y allí fuimos a presentarnos solitos, los tres.
Y no saben qué lindo fue !!!
Gente lindísima, que comenzaron hace un tiempo una acción sin fines de lucro. Crearon un espacio de encuentro, intercambio, buenos momentos, enriquecimiento espiritual. Todo a pulmón, todo de cero.
Su propia descripción en el sitio de facebook dice que son una comunidad de aprendizaje. Desarrolla propuestas alternativas en educación de forma autogestionada y para todas las edades.
Será muy difícil contar lo que vivimos, pero lo intentaré fervientemente. Aunque para que ustedes sepan de qué les hablo, deberán ir, cosa que les recomiendo con mucho entusiasmo.
Nos recibieron “La negra” Vale, Luis “el nene más grande del mundo” y Juan, para mi “el permacultor”. Luego salió al patio delantero/solarium/recepción Xime, la esposa de Luis y se sumó a la charla. Finalmente Inés “cara de buena”, cuando ya pensábamos que no había nadie más.
Y de pronto comenzó la rueda de nombres y nos presentamos todos…incluidísimo el único niño del grupo: Lucca “diente torcido”. Esto último creo que le salió al presentarse porque había escuchado a los grandes decir cada uno de sí mismo nombre y apodo. Cada uno riéndose de si mismo, y siguió el código.
Y allí empezó la charla, el conocer “la casita”, el saber de ellos, el contar de nosotros.
Lucca muriendo de amor por los perritos del lugar, acariciando, hablando.
Plantando plantitas !!! De eso ni me enteré hasta que emprendimos el regreso. Pasa que cuando estuvimos juntos jugaba en el tobogán, recorría el lugar y charlaba con los chicos.
Allí tienen encuentros intergeneracionales, es decir, no hay diferencias de edades a la hora de hacer las actividades.
Ofrecen diferentes talleres como el de cerámica, además de que como siempre hay que realizar tareas de mantenimiento, en algún momento se construye una estufa, se coloca una ventana, se pinta algo…
Pero lo que me interesa destacar es la calidez de las personas que ayer conocimos. Y que por su calidad humana, por supuesto nos quedamos con ganas de más.
Volveremos, para profundizar en conocerlos, para ayudar en la tarea de mantenimiento, para compartir algo rico.
Lo que sí, fue más que vasto ese momento para sentir la onda.
Simplemente, un lugar con onda, de la mejor.
Inspirador.

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