Socialización, tal vez sea una necesidad para que la sociedad se vuelva más humana, solidaria y por qué no, divertida.


 

Pues es un tema que vengo observando desde hace varios años…

Hace años, por diferentes vías llegamos a un momento del camino, donde tuvimos que someter a nuestro hijo a diferentes tests. Esto fue para descartarle variedad de “posibles” disfunciones: auditivas, neurológicas, psicopedagógicas, otorrinolaringológicas, emocionales, fonoaudiológicas y hasta motrices, debido a algunas observaciones (desde dentro y desde fuera de la familia), y a algunas sugerencias (de las cuales no voy a hacer juicio de valor, porque llevaría mucho más y se me van a aburrir) por parte de personas en las que confiábamos (equivocadísimos nosotros) en su humanidad y en su profesionalismo.

En un largo camino recorrido, de la mano de 3 profesionales excelentes, siempre nos indicaban “hacerlo socializar”.

Por supuesto, ésto implicaba, llevarlo a todo cumple que fuese invitado, a toda ocasión que fuera invitado a jugar a casas de amiguitos, etc. y hacer la mayor cantidad de invitaciones a casa (de compañeritos, amiguitos, solos, con hermanos, con familia, de cualquier y toda forma que se nos ocurriese)

Y de todo ésto, observar lo máximo posible, y las consultas con su neuropediatra de cabecera constaban casi todas en preguntarnos qué había sucedido, qué había experimentado el nene y todo su entorno, y escucharnos cuidadosamente.

Esto de hacerlo socializar, nos fue bastante natural, pues somos una pareja muy sociable, anfitriona, que disfrutamos de la compañía de la gente, cocinarles, recibirlos, y hacerlos sentir cómodos. Ellos, nuestros invitados y amigos, parecían pasárselo de lo mejor. Por lo tanto lo hicimos sin más dificultad que la no reciprocidad en cuanto a “ser invitados”. Eso no nos preocupó demasiado, pues siempre preferimos ver y resaltar lo que hay, no lo que falta. Tenemos lo que se llama “pensamiento positivo”.

Y además uno no está dentro de la casa de todo y cada amiguito de Lu, como para saber si entre ellos se invitaban o no.

Y no lo estamos ahora tampoco.

Pero ¿saben qué? -Tenemos la sensación de que no lo hacen tampoco entre ellos.

Pasé desde pensar que tal vez yo no les caigo taaaaaan bien. Pero eso excluye a mi hijo y a mi marido, que son unos bombones.

Y por otro lado, perfectamente podrían invitar a Lu a jugar con sus hijos igual, y no lo hacen.

Pero fundamentalmente (o estoy muy fuera de los cánones de buenos modales, humanidad, ética, etc.) no vendrían a casa, y comerían y beberían de lo que nosotros cocinaríamos, ni me dirían “amiga”.

Como Lu es muy especial (como si no lo fuesen todos, ¿no? ), tal vez para los niños no era el mejor programa, o no era el más divertido de los amigos…y lo planteé a otros padres que me decían “noooooo…mi hijo lo quiere y le gusta estar con él y se divierte con él”. No tengo por qué no creerles, porque la verdad es que no es porque yo sea su mamá, pero es una dulzura de ser humano, bueno, se brinda, presta todo, invita, se quiere invitar a sus casas (obvio no lo dejo), como todos los nenes. Bah, sinceramente, no como todos, pues algunos son burlones, hacen a un lado al “diferente”, no prestan, hacen complots…y encima sus padres que no les hablan sobre su falta de humanidad, sobre no hacer al otro lo que lo lastima, etc.

Y la sensación más fuerte que tengo es: Qué pena que Lu no tenga un hermano cercano a su edad…

Y no puedo dejar de destacar lo grandiosos que son sus hermanos mayores, que lo llevan al cine, con o sin novias incluídas, en sus adolescencias y ahora, que son adultos, comparten ratos de pile, vacaciones, pelis, video games con él.

Pero eso es un bonus, “lo otro” sigue faltando: la socialización en su entorno, en sus vínculos.

Y recuerdo algo que leí escrito por algunos padres unschoolers: EN LOS COLEGIOS, LA SOCIALIZACIÓN ES POBRE, MUY POBRE, O NULA, con lo que coincido a pleno. Y lo más triste es que existen padres convencidos de que depositándolos allí, está cubierta esa parte fundamental de la formación de sus hijos. Y nenes re sanos, hermosos, son de a poco desviados de esas ganas de compartir con amigos, compañeros, o como les quieran llamar.-porque no tengo tiempo de llevarte, o -tenés que hacer tarea, o -se enfermó un familiar, o cualquier excusa.

Yo les aseguro: están equivocados.

Mi deseo, es que cambien de parecer.

Otro deseo, es que Lu pueda conocer más niños pequeños, medianos y adolescentes, pues considero muy valiosa la actividad de socialización de mi hijo, no solo cuando era una indicación de varias dentro de sus terapias, sino aun después de su alta.

Y el deseo para toda la humanidad: socializar, que para mí es sinónimo de cooperar, ser solidario, compañía, enriquecimiento espiritual y de tantas cosas hermosas.

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